La
película nos muestra como los sueños son una combinación de realidad y ficción,
y son el resultado de lo que anhelamos en nuestro mundo consciente, el día a día
que se entreteje hacia la consecución de las metas que nos hemos trazado. La película es un viaje a través de la
imaginación y del sin sentido, pero dejando ver que los parecidos con la
realidad son enormes.
Alicia
pasa por todo tipo de situaciones, adentrándose a un mundo desconocido donde
cada decisión que toma es fundamental para salir de él. Es el fiel retrato de nuestra entrada al
mundo financiero, a las subidas y bajadas del mercado de valores, a las
incertidumbres sobre el futuro y las decisiones que debemos tomar para que
dicha incertidumbre sea más imaginaria que real.
Alicia
a pesar de encontrarse en un mundo desconocido e irracional nunca manifestó su
temor, por el contrario vivió cada situación que se presentaba con valor y entusiasmo. Aun sin entender aquel entorno se vio
motivada a vivirlo con intensidad y siguiendo su instinto. El mundo financiero es igual, cada situación
se debe vivir con el convencimiento de que se hace lo correcto, siguiendo la intuición
y por su puesto contando con la información adecuada para que las decisiones
tomadas sean las más correctas posibles.
Alicia
vivió el riesgo de manera constante y más aun cuando acepto salvar el reino de
la reina blanca, su valor y tenacidad le ayudaron para luchar y vencer. No elimino el riesgo pero si lo tuvo en
cuenta para enfrentarlo. Fue astuta al infiltrase
en el castillo de la reina roja para rescatar a su amigo, un riesgo demasiado
alto, pero la amistad fue el lazo que permitió asumirlo. Pudo recuperar la espada blanca gracias a su
carisma y dulzura y escapar gracias a la acción decidida de sus nuevos amigos.
Alicia
acepto voluntariamente asumir el reto del duelo contra el dragòn para salvar el
reino de la reina roja, quien era malvada y su único interés su beneficio
propio que alimentaba su ego. Esta reina
personifica el mundo convulsionado de los negocios, los riesgos que se asumen,
los vaivenes del mercado, los intereses oportunistas y despiadados del
capitalismo salvaje.
En
conclusión Alicia nos enseña que debemos de asumir con entereza los retos que
nos trae el mercado financiero, asumir los riesgos que puedan estar ocultos,
teniendo objetivos claros y razonables.
Nos enseña a no mirar sino a ver, a no oír sino a escuchar, a estar
atentos, a ser astutos y sobre todo a estar alertas con las señales que el
medio nos brinda. Todo esto para tomar decisiones
de una manera rápida y oportuna, asumiendo nuestro propio criterio y aceptando
las consecuencias de las decisiones que tomamos.
El
mercado de valores es muchas veces el escenario de un mundo irracional donde se
conjugan las emociones con las cifras, donde los riesgos marcan el camino de
las decisiones y en donde nuestra resistencia es puesta a prueba.
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